MORFOLOGÍA

Araneae

Caracteres generales de las arañas

  • Cuerpo constituido por dos tagmas, prosoma y opistosoma, anatómicamente bien diferenciados por un estrangulamiento en la parte anterior del segundo, denominado pedicelo.

  • Prosoma recubierto dorsalmente por una placa esclerosada convexa, el escudo prosómico, en cuya parte anterior se encuentran los ojos generalmente en número de ocho.

  • Los esternitos se conectan en una pieza subpentagonal, el esternón, entre las coxas de las patas y por delante de ella en una pieza labial, entre las láminas maxilares (coxas de los pedipalpos transformados en enditos, que flanquean la boca por detrás de los quelíceros).

  • En el prosoma se distinguen seis pares de apéndices, correspondiendo con los seis metámeros que lo integran. De delante atrás: quelíceros, pedipalpos y patas marchadoras I, II, III y IV.

  • Opistosoma sin trazas externas de metamerización (a excepción de los lifistiomorfos, exóticos a la fauna ibérica). Se inicia con un pedicelo estrecho; ventralmente destaca el surco epigástrico (con el orificio genital), los orificios respiratorios y los tres pares de hileras, junto al tubérculo anal.

  • Se distinguen tres subórdenes: LIPHISTIOMORPHA, MYGALOMORPHAE y ARANEOMORPHAE. Sólo los dos últimos tienen representación en la fauna ibérica.

Caracteres de uso prioritario en la taxonomia del grupo

a) Disposición de los quelíceros

    En los quelíceros, el gancho o uña (2º artejo) se repliega sobre el tallo (artejo 1º) en todas las arañas, pero no de la misma forma. En la mayoría, el plano de cierre es perpendicular (o ligeramente oblicuo) respecto del plano sagital del cuerpo; son las formas labidognatas y coinciden con el suborden ARANEOMORPHAE (fig. G-3). En los LIPHISTIOMORPHA y MYGALOMORPHAE, o formas ortognatas, el plano de cierre es paralelo al plano sagital (fig. G-2). Esta disposición es, por lo general, fácil de apreciar a simple vista en muchos casos, pero también exiten situaciones ambiguas que se resuelven por la confluencia de otros caracteres adicionales secundarios relativos igualmente a los quelíceros u otras partes del cuerpo. 

b) Hileras, cribelo y calamistro

    Las hileras representan, morfológicamente, apéndices opistosómicos modificados, que corresponden a los segmentos 4º y 5º del mismo. Están en relación con las glándulas sericígeras, que se abren al exterior en el extremo de aquellas por numerosos poros o fúsulas. Se diferencian habitualmente tres pares de hileras, que por su posición anatómica se denominan: h.anteriores, h. medias e h. posteriores. Las hileras anteriores (también llamadas inferiores y las posteriores (también llamadas superiores) son las más desarrolladas y como tienden a apiñarse junto al tubérculo anal, suelen encerrar y ocultar parcialmente a las hileras medias, considerablemente menores (fig. G-4).

    Frecuentemente se aprecian bien dos artejos en las hileras anteriores y posteriores. Su tamaño relativo, su separación, la forma y disposición de las fúsulas, etc. son caracteres muy útiles en la sistemática del grupo.

    En algunas arañas se encuentran, por detrá del orificio traqueal y por delante de las hileras, una pequeña placa partida o no en dos mitades simétricas, plagada de una multitud de diminutas fúsulas que le dan un aspecto cribado, lo que le vale el nombre de cribelo (fig. G-5). La seda que se emite por el cribelo posee unos caracteres especiales y es cardada por unos peines de pelos, regularmente ordenados, que poseen los metatarsos de las patas IV y que se conocen con el nombre de calamistro (fig. G-6). El desarrollo de estas estructuras es muy variado y, al margen de su interés morfológico, su presencia y ausencia, la partición del cribelo, su forma y tamaño, los tipos de fúsulas que posee, la extensión del calamistro, el número de hileras pilosas que lo constituyen, etc., son caracteres de innegable utilidad taxonómica.

    En algunas formas acribeladas, en la misma posición que corresponde al cribelo (es decir, por delante de las hileras) se encuentra un pequeño tubérculo medio denominado cólulo (fig. G-7) que puede presentar un grado de desarrollo muy diverso. Tanto el cribelo como el cólulo se interpretan como el vestigio de una hileras medias anteriores que tan solo están presentes en algunos lifistiomorfos y, en consecuencia, son estructuras recíprocamente excluyentes.

c) Disposición ocular

    Los ocho ojos característicos de las arañas pueden estar dispuestos de múltiples maneras, produciéndose en algunos casos una reducción de su número. Lo más frecuente es que se encuentren formando dos líneas de cuatro ojos cada una, en disposición transversal, en la parte anterior del escudo prosómico, en la zona llamada cefálica. Ello da pie a que hablemos de ojos anteriores y ojos posteriores, o 1ª y 2ª líneas; también, y al mismo tiempo, de ojos medios (anteriores y posteriores) y ojos laterales (igualmente anteriores y posteriores). que generalmente se abrevian con una notación de sus iniciales: ojos AM, PM, LA y LP (antero-medianos, postero-medianos, laterales anteriores y laterales posteriores, respectivamente; fig. G-8).

    La distancia relativa entre las dos líneas oculares, entre los ojos medios y los respectivos laterales, el diámetro relativo entre unos y otros, son datos muy empleados en taxonomía (procurva, recta o recurva). En algunos casos la distorsión de las líneas es tal que se puede hablar de 3 o incluso 4 líneas oculares, dando lugar a disposiciones características de determinados taxones (por ejemplo, las familias LYCOSIDAE, OXYOPIDAE, SALTICIDAE, PHOLCIDAE, etc.; fig. G-9). Por otro lado, la reducción en el número de ojos es importante en el grupo de arañas llamadas haplooginas, que presentan sólo seis ojos en disposiciones características. Son pocos los casos en que la reducción es mayor o se da ausencia total de ojos.

    En determinadas ocasiones, algunos ojos presentan un aspecto distinto a los demás, ya que poseen un brillo nacarado en su fondo que refleja la luz, mientras que los demás ojos tienen su fondo oscuro siendo sus brillos esmaltados. Ello ha dado pie a una denominación ambigua, calificando de ojos nocturnos a los primeros y de diurnos a los segundos. 

d) Pilosidad

    Los pelos que recubre el cuerpo son muy abundantes y variados, de modo que su distribución y morfología es muchas veces peculiar, aunque es un carácter poco empleado por la taxonomía; sin duda por la gran dificultad que existe para evidenciarlos. La disposición y número de las espinas ha sido empleada en algunas ocasiones y no faltan los ejemplos en que son de utilidad (tal es el caso de las que se encuentran en la cara ventral de los metatarsos, espinas biseriadas (fig. G-10) o los agrupamientos en determinadas partes, como los quelíceros - rastrillo de los NEMESIIDAE (fig. G-11) - la alternancia de series de distinto tamaño - como en los MIMETIDAE (fig. G-12) - en los dos pares de patas anteriores, etc.). Algo similar podría decirse de la disposición regular de las áreas tricobotriales, que no sólo pueden caracterizar un taxón sino incluso una determinada etapa del desarrollo.

e) Uñas tarsales

    La presencia de dos o tres uñas (dionycha - trionycha, figs. G-13 y G-14) en el extremo de los tarsos es una carácter que se emplea de forma tradicional e importante en la taxonomía de las arañas. La observación de las dos uñas principales es relativamente simple. Son generalmente pectinadas por su cara inferior, con una o dos series de púas, y están curvadas a modo de garras. Las dudas suelen surgir al buscar la tercera uña; ésta es bastante menor, pocas veces pectinada, y bastante más curvada y corta, de modo que para apreciarla conviene observar el extremo de la pata completamente de lado.

    Siempre hay pelos que acompañan el extremo de los tarsos, pero en el caso de las arañas dionycha, las dos uñas van casi siempre acompañadas de fascículos unguinales, que son cepillos de pelos cortos y apretados, a veces algo espatulados, formando una especie de almohadillado distal (en estos casos es inútil buscar la tercera uña, ya que no existe). Las arañas con tres uñas tarsales suelen carecer de estos fascículos unguinales, lo que no quiere decir que no existan algunos pelos. Es también frecuente que en la cara inferior de los tarsos, e incluso metatarsos, se presenten zonas ventrales con una densa pilosidad homogénea, llamadas escópulas (fig. G-13). 

f) Orificios respiratorios

    Por delante y a los lados del surco epigástrico se encuentran las dos primeras aberturas de carácter respiratorio, correspondiendo al primero y generalmente único par de filotráqueas. Éstas se traducen extremadamente en un ligero esclerosamiento de la cutícula más o menos patente (placas pulmonares, pp: figs. G-15, G-16, G-17 y G-18).

    Un poco más atrás del surco epigástrico se encuentra el segundo par de filotráqueas, con sus orificios y placas pulmonares correspondientes. Este segundo par sólo se encuentra en terafosomorfos y lifistiomorfos, de modo que la más usual (araneomorfos) es que hayan sido substituidas por un sistema traqueal, tendiendo a unir sus orificios en uno central, único, que retrocede y viene a situarse junto a la base de las hileras, siendo apenas perceptible (orificio traqueal, ot: figs. G-15, G-16, G-17 y G-18).

g) Órganos genitales

    Las estructuras genitales externas suelen ser de crucial importancia en la diagnosis específica, pero no se diferencian hasta llegar al estado adulto; esta circunstancia arroja enorme dificultad a la identificación específica de las formas juveniles.

    El carácter haplogino o entelegino de las arañas viene condicionado por la complejidad que presenten las estructuras genitales, es decir el epigino y la vulva de las hembras y el bulbo copulador de los machos. Es constante la posición del orificio genital junto al surco epigástrico.

    En las hembras adultas de las llamadas formas enteleginas se desarrolla, en el área epigástrica, una zona esclerosada y compleja llamada epigino, con salientes y fosetas, y a partir de ellas, unos canales internos de fecundación que suelen ensancharse en sendas bolsas donde se almacena el esperma, las espermatecas. La estructura es simétrica. Los canales de fecundación son por lo tanto dos y su entrada está situada generalmente en el fondo de dos fosetas más o menos complejas, diferenciadas en la zona bien esclerosada del epigino (estructura externa). Los canales de fecundación y las espermatecas, también dobles y situados por dentro, constituyen lo que hemos llamado vulva (estructura interna) (fig. G-19). Se pueden encontrar formas en las que este dispositivo es más simple. En las formas calificadas de haploginas no se desarrolla un epigino externo, ni unos canales de fecundación, pero a nivel del surco epigástrico se diferencia un par o más de bolsas copulatrices, en cuyo fondo se almacena el esperma el esperma durante la cópula, pudiendo diferenciarse varias espermatecas (fig. G-20).

    En los machos adultos el tarso de los pedipalpos lleva siempre el bulbo copulador, pero éste es distinto según se trate de arañas haploginas o enteleginas. En las primeras el tarso apenas se modifica; es un artejo cilíndrico, alargado, y en su cara ventral lleva adosado un bulbo piriforme muy esclerosado (fig. G-22). En las arañas enteleginas el tarso se ensancha y excaba por su cara ventral (alvéolo), de modo que el bulbo queda alojado en el mismo. También es frecuente que se diferencien salientes o apófisis en la tibia, e incluso en la patela. La parte del tarso afectada por el alvéolo se denomina cimbio, y en ocasiones existe un saliente lateral del tarso, que se articula con él, llamado paracimbio (fig. G-21).

    En el bulbo propiamente dicho la complejidad es bastante grande, debida a la combinación de menbranas y escleritos. Cuando las membranas están replegadas el bulbo queda recogido en el alvéolo. Cuando las membranas se hinchan por efecto de la presión hemolinfática interna, el bulbo se extiende, cosa que sucede durante la cópula. Esencialmente el bulbo consiste en un reservorio para contener el esperma, relacionado con el exterior por un canal de eyaculación, por el que se ha de llenar y vaciar el reservorio. Éste último está rodeado por una bolsa hemática, hematodoce, cuyo llenado condiciona la turgencia del bulbo, así como la expulsión del esperma por constricción del reservorio. Reservorio y hematodoce están protegidos externamente por el tegumento, que diferencia escleritos y membranas para acompañar al canal de eyaculación. El extremo del canal es fino y largo, y está protegido por una vaina esclerosada, el estilo o émbolo. Dada la extrema fragilidad del estilo, se suele desarrollar una estructura esclerosada en la que se aloja y sobre la que resbala: se trata del conductor, cuya forma tiene una gran importancia taxonómica, asi como los salientes o apófisis que ocasionalmente presenta. La parte media del bulbo presenta un gran esclerito, en relación con el conductor, que protege y recubre las estructuras internas en estado de reposo; por ello se le llama tégula, y también presenta algunos salientes, como la apofisis media o apófisis tegular. 

Métodos generales

a) Captura

    En la recolección de arañas se utilizan casi todas las técnicas generales en Entomología; el mangueo sobre la vegetación, el batido o paraguas, el aspirador, las técnicas de Berlese para extracción de formas edáficas, el tamizado, las trampas de caída. Todas ellas son eficaces, dada la diversidad de formas, costumbres y tamaños que es posible encontrar; la información que arrojan suelen ser complementaria.

    Lo más usual y más rentable es la captura directa es el empleo del aspirador, especialmente útil para las especies errantes sobre el suelo o bajo las piedras, que no elaboran telas de caza. De todos modos, la formación de hilos de seda en el interior del aspirador del aspirador entorpece la captura, por lo que se debe limpiar con frecuencia. Hay que evitar la coincidencia dentro del mismo de varios ejemplares, pues fácilmente se producen depredaciones en el interior del tubo. Las formas de gran tamaño, o las que elaboran telas orbiculares o amanteladas se recogen mejor directamente con un tubo, aprovechando la huida de la araña.

    Se ha de ir bien equipado de tubos; dos tamaños pueden ser suficiente (50 x 10 mm, y 80 x 20 mm, o medidas similares). También se ha de llevar alcohol al 70%, dado que conviene separar y fijar las arañas desde el primer momento. En algunos casos es aconsejable mantener algunos ejemplares vivos, especialmente subadultos, pues fácilmente mudan al poco tiempo en el interior de los tubos, si se les suministra un poco de humedad y algo de alimento vivo. 

b) Conservación

    El alcohol es el líquido de conservación mejor y más cómodo para las arañas. Se recomienda una proporción del 70% de alcohol etílico, al que debe añadirse un poco de glicerina que ayudará a mantener mejor la elasticidad de las articulaciones. La principal dificultad estriba en la pérdida progresiva de algunos pigmentos. Naturalmente otros líquidos conservantes pueden dar buenos resultados, pero en general adolecen también de dificultades de diversa índole. Los tubos, debidamente etiquetados, se introducen en bocales rellenos de alcohol (también al 70%); su nivel debe revisarse periodicamente. Las arañas no deben secarse nunca; sólo de cara a su exposición, y tras una boriosa, algunos ejemplares pueden conservarse en seco. 

c) Estudio

    El estudio de la "genitalia", tanto femenina como masculina, requiere no poca habilidad y algún tratamiento simple. La observación detenida de la vulva sólo es posible extrayendo la pieza y aclarandola con sosa o potasa (al 5 ó 10 %), de modo que, al quedar libres de materia orgánica blanda, los escleritos son facilmente observables. La extracción del epigino-vulva debe hacerse con sumo cuidado, a la lupa binocular, procurando cortar o rasgar el tegumento contiguo sin lesionar las estructuras a observar. Es necesario insistir en el hecho de que una pieza, una vez separada del ejemplar, se extravía con facilidad. Por ello se recomienda el uso de microviales (10 x 5 mm), en los que deben guardarse las piezas una vez analizadas; y éstos, a sus vez en el tubo en que se encuentra el ejemplar al que pertenecen.

   En ocasiones, por lo delicado de estas estructuras, o bien el tamaño de las arañas (Erigónidos y otras..), se puede recurrir a transportar el animal entero, sin ningún tipo de operación previa. En estos casos se puede emplear el líquido de Faure (fórmula A de Marc André):

   - agua destilada, 30 cc

   - hidrato de cloral, 40 g

   - ácido acético cristalizable, 30 cc

   El bulbo se estudia generalmente en reposo (retraído); suele ser suficiente la observación lateral o ventral de sus estructuras, pero hay ocasiones en las que se debe proceder a un estirado (turgencia del mismo. Para ello bastará con introducirlo durante unos minutos en agua a punto de hervir. La turgencia se consigue igualmente al tratarlo con sosa o potasa (5 al 10%), o bien con la goma de cloral de Marc André:

   - agua destilada, 50 cc

   - hidrato de cloral, 200 g

   - glicerina, 20 g

   - goma arábiga, 30 g

   Todas estas manipulaciones deben ir encaminadas a interpretar y esquematizar estas estructuras, que son sin duda los mejores elementos para la diagnosis específica.

 

Opiliones

Caracteres generales de los opiliones

  • Cuerpo constituido por dos tagmas, prosoma y opistosoma, unidos en toda su anchura (sin estrangulamiento entre ellos).

  • Prosoma recubierto dorsalmente por un esclerito único, el escudo prosómico, el cuál presenta una prominencia ocular en posición central con un par de ojos simples y, en los márgenes antero-laterales, las aberturas de sendas glándulas repugnatorias.

  • Esternitos prosómicos muy reducidos, apenas perceptibles, como consecuencia del gran desarrollo de las coxas de las patas, que llegan a yuxtaponerse en la línea media.

  • Opistosoma ovoide con segmentación externa: diez metámeros, coyos terguitos pueden formar un escudo (con un número variable de segmentos) o parmanecer independientes.

  • En la cara ventral del opistosoma destacan: el opérculo genital (entre las coxas del 4º par de patas) recubriendo los órganos copuladores (pene u ovopositor), un par de estigmas traqueales (tras el borde posterior de dichas coxas) y la corona anal, bien visible en la parte posterior.

  • Dividido en cuatro subórdenes: Cyphophthalmi, Eupnoi, Dyspnoi, y Laniatores ("Palpatores" es un taxón para filético que agrupaba a Eupnoi y Dyspnoi)

En la figura 1 (caras dorsal y ventral) se indican los elementos morfológicos externos de carácter general.

Caracteres de uso prioritario en la taxonomía del grupo

La mayor parte de los caracteres son fácilmente observables con una lupa binocular, aunque en algunos casos se requiere cierta práctica. Algunas estructuras, especialmente las genitales, requieren una cierta manipulación previa (incluso extracción del órgano copulador para su observación microscópica). Destacamos algunas de estas estructuras:

a) Borde frontal del escudo prosómico

Puede ser liso (F. 2a) o bien presentar salientes en el centro, como espinas o tridentes (F. 2b). En Trogulidae y Dicranolasmatidae, este borde está cubierto por una prominencia ocular bífida (F.2c), con las dos ramas curvadas, convergentes y tapizadas por tubérculos pilosos con función glandular y que delimitan. una cavidad (camerostoma) donde se alojan quelíceros y pedipalpos.

b) Láminas supraquelicéricas

Son pequeños escleritos situados entre el borde frontal y los quelíceros. Generalmente sólo hay un par de láminas (F.3a), pero puede haber dos pares (F. 3b) o ninguno, siendo variable su forma, su tamaño y especialmente, su ornamentación.

c) Prominencia ocular

La mayor parte de los opiliones presentan un par de ojos simples a los lados de una prominencia situada hacia el centro del escudo prosómico (F. 4a, b). Esta generalización no es valida para Cyphophthalmi, donde la mayoría (y todos los ibéricos) carecen de ojos y prominencia ocular. La variación de valor taxonómico afecta a la forma, tamaño, ornamentación quitinosa y su posición en el escudo prosómico.

d) Aberturas de las glándulas repugnatorias

En los Cyphophthalmi (F. 5a) las aberturas se sitúan en el extremo de unos tubérculos cónicos u ozóforos, cuya posición tiene valor taxonómico. En el resto de subórdenes (F. 5B), no hay tubérculos cónicos, sino unas fosetas en posición anterolateral.

e) Cara ventral del prosoma

Esternón, gnatocoxas y coxas son los escleritos de mayor valos taxonómico; otros como preepistoma y epistoma, anteriores a la boca, y preesternón, posterior, son menos relevantes. Las gnatocoxas presentan salientes con interés para la identificación específica de laniatores. El esternón falta en Cyphophthalmi (F. 6a), es largo en laniatores (F. 6b) y corto en los "palpatores", especialmente Eupnoi (F. 6c), lo que hace que el opérculo genital esté muy próximo a la boca. Las coxas de cada lado pueden estar soldadas en distinto grado: II, III-IV en Cyphophthalmi (F. 6a), II-IV en Laniatores (F. 6b) y I-IV en Troguloidea, o estar libres, como en Ischyropsalidoidea y Eupnoi (F. 6c); además pueden ser lisas, granulosas o estar delimitadas por filas de gránulos o tubérculos.

f) Segmentación opistosómica

La segmentación del opistosoma, formado por 10 segmentos, cada uno con un terguito y un esclerito, anatómicamente independientes, aunque se observa tendencia a la fusión, reducción, o desaparición. Dorsalmente se aprecian ocho terguitos; frecuentemente se diferencia un escudo dorsal por fusión de los cinco primeros terguitos, mientras que los tres restantes permanecen libres. El escudo dorsal puede estar unido al escudo prosómico (como en Troguloidea o en Laniatores) o permanecer independiente (Ischyropsalidoidea); en algún caso, existe dimorfismo sexual en el escudo dorsal, presentándolo los machos (F. 7a) pero no las hembras (F. 7b). Los terguitos 9º y 10º están desplazados al lado ventral.

En la cara ventral, el primer esternito es rudimentario; 2º y 3º están soldados y muy desarrollados, avanzándose entre las coxas IV donde forman el opérculo genital y llevando a ambos lados un par de pequeños orificios o estigmas traqueales, a veces ocultos por el borde posterior de las coxas IV. El opérculo genital falta en Cyphophthalmi (F. 6a), es un esclerito independiente y articulado en Laniatores (F. 6b) y es una solapa en "Palpatores" (F. 6c). Los esternitos 4º al 7º suelen estar diferenciados e independientes; 8º y 9º forman parte de la corona anal (F. 8), junto con el terguito 9º (reducido a dos escleritos laterales) y el 10º (opérculo anal).

g) Variación de los apñendices. Fórmula tarsal

Los rasgos diferenciales de los apéndices radican en variaciones del tamaño, la longitud de los artejos, subdivisiones y formaciones especiales. Con mayor valor taxonómico, destacan: 

Quelíceros: presencia o ausencia de un diente ventral en el artejo basal o de apófisis y áreas secretoras en el dorso del artejo basal (faltando en la hembra), existencia de peines membranosos en los dedos de la pinza.

Pedipalpos: Carecen de tetatarso y presentan fuertes espinas lacerantes (F. 9a) en Laniatores o un aspecto anteniforme (F. 9b) en "Palpatores" y Cyphophthalmi. Otros caracteres, válidos para Palpatores, son la uña terminal lisa o pectinada, la presencia o ausencia de apófisis (F. 4a, b), el grado de desarrollo de dentículos y el dimorfismo sexual, que puede ser muy acusado.

Patas marchadoras: Constan de coxa, trocánter, fémur, patela, tibia, metatarso y tarso (dividido en un número variable de artejos o tarsómeros). En Laniatores y Trogulidae tiene importancia el número de tarsómeros, distinto en las diferentes patas (F. 10), lo que se expresa mediante fórmula tarsal (la del ejemplo: 3,5,4,5); en Cyphophthalmi el tarso no está dividido mientras que en Eupnoi el número de tarsómeros puede pasar de cien. En Eupnoi, los elementos proximales (trocánter hasta tibia) presentan ornamentaciones diversas (gránulos o espinas).

h) Genitalia masculina

El animal es adulto cuando el borde anterior del opérculo genital no está fusionado con la pared ventral del cuerpo, de forma que se puede levantar el opérculo y dejar al descubierto, si es macho, el pene, en forma de tubo membranoso más o menos quitinizado. Su morfología y tamaño varían considerablemente, lo que le confiere un gran valor taxonómico, en particular en las diagnosis específicas. En cada suborden presenta caracteres peculiares: en Cyphophthalmi es un tubo corto, ancho y membranoso (F. 11a); en Laniatores hay una variabilidad extrema y no es posible generalizar pero la mayoría presentan una lámina ventral apical con sedas o espinas que desplaza el glande al lado dorsal (F. 11b); en Dyspnoi el glande no está muy diferenciado y presenta sedas o espinas (F. 11c: Ischyropsalididae); finalmente, en Eupnoi también hay una gran complejidad, pero se pueden reconocer dos morfologías, en Phalanguiidae hay un glande articulado con el tronco (F. 11 d) mientras que en Sclerosomatidae el tronco presenta expansiones laterales.

i) Genitalia femenina

El oviscapto u ovopositor de las hembras, también visible al levantar el opérculo genital, es un tubo membranoso, hendido en su extremo apical, que está protegido por una vaina membranosa de la que se evagina para efectuar la puesta. En el interior del ovopositor, cerca de la parte distal, se encuentran las espermatecas, 2 o 4, que sólo son visibles por transparencia. También hay diferencias entre los subórdenes: en Cyphophthalmi (F. 12a) y Eupnoi (F. 12b) es largo y segmentado, mientras que Laniatores (F. 12b) y Dyspnoi (F. 12c) es un tubo corto y no segmentado, con su extremo dividido en 2-4 lóbulos.

Métodos generales

Aparte de los métodos indirectos, entre los que las trampas de caida ofrecen un interesante información sobre la densidad y variedad faunística, la utilidad de los muestreos directos continúa siendo importante. Se ha de huir del empleo de pinzas para la captura, sean del tipo que sean, ya que los opiliones tienen en sus patas un gran poder de autotomía. Durante la recolección se ha de poner especial cuidado en las pequeñas especies que se encuentran en el humus, bajo piedras o entre las cortezas y no olvidar las formas cavernícolas.

Los opiliones se conservan en medio líquido; el más usado es el alcohol etílico al 70%, al que se pueden añadir algunas gotas de glicerina que suministran una mayor elasticidad a las membranas.

Al tener los órganos genitales un valor especial en la taxonomía y no resultar sencillo su análisis sobre el ejemplar, se recurre a extraerlas del animal e incluirlas en preparaciones permanentes que exigen un catalogado y una conservación paralelas a la colección de especímenes. La extracción ha de realizarse necesariamente a la lupa binocular mediante pinzas finas de disección. La manipulación requiere una cierta habilidad y no poca práctica, pero no es necesario seguir unas instrucciones precisas.

La inclusión de las piezas extraidas en preparaciones permanentes puede seguir cualquiera de los métodos comunes. Es recomendable el "lavado" con sosa o potasa, como también lo es en ocasiones una ligera tinción con negro de clorazol. Las piezas se pueden incluir en líquidos como Hoyer o Berlese, aunque también es posible la inclusión en bálsamo, más compleja de ejecución.

Un método similar puede utilizarse para conservar los apéndices cuando la fórmula tarsal o determinadas formaciones de los mismos lo hagan conveniente. De este modo, se evitan pérdidas innecesarias por el fácil cuarteado de los apéndices al conservar los ejemplares en alcohol.

 

Pseudoescorpiones

Caracteres generales de los pseudoescorpiones

Los pseudoescorpiones son pequeños arácnidos cuyo tamaño corporal oscila entre 0´8 mm. y poco más de 1 cm. de longitud, lo que depende de la familia ó género al que pertenezcan y también del hábitat en que se desenvuelven.

  • Presentan el cuerpo dividido en dos tagmas bien diferenciados: prosoma y opistosoma, que se hallan unidos en su total anchura, sin estrechamiento intermedio.

  • El prosoma prosoma consta de seis metámeros dotados simétricamente de un par de apéndices cada uno: los quelíceros biarticulados en el borde frontal y a ambos lados los pedipalpos y cuatro pares de patas marchadoras.

  • La cara dorsal del prosoma está constituida por una placa única denominada escudo prosómico o caparacho. La cara ventral está enteramente ocupada por las coxas. Algunas familias presentan un vestigio de esternón o un pseudoesternón entre las mismas.

  • Uno o dos ojos simples se hallan presentes a cada lado de la mitad anterior del escudo prosómico, aunque también pueden estar ausentes.

  • El opistosoma es de mayor longitud que el prosoma y su aspecto varia desde vermiforme hasta redondeado. Consta de doce metámeros que al menos dorsalmente son fácilmente reconocibles y de los cuales el posterior o 12º corresponde al denominado como anal.

  • El área genital se localiza a la altura del 2º-3º esternitos opistosómicos.

  • Aunque sin criterio uniforme, se admite de forma mayoritaria una subdivisión para este grupo en dos subordenes: EPIOCHEIRATA e IOCHEIRATA; éste último cuenta además con varios infraórdenes y microórdenes.

Caracteres de uso prioritario en la taxonomía del grupo

Desde un punto de vista sistemático, la clasificación del Ordén atiende a caracteres que se consideran filogenéticos, a las variaciones durante el desarrollo postembrionario y a su consideración de apomórficos para cada división. De esta forma, los principales caracteres a terner en cuenta son: la presencia de aparato del veneno en los dedos de la pinza del pedipalpo, las estructuras del quelícero, la forma del escudo prosómico, el número y disposición de los tricobotrios en los pedipalpos y el número de ojos. Seguidamente se exponen unas breves consideraciones sobre las estructuras de mayor valor taxonómico en las familias presentes en la Península Ibérica.

a) El escudo prosómico

El escudo dorsal del prosoma presenta forma y relieve característicos para la mayoría de las famílias: Dentro del suborden de los EPIOCHEIRATA tiene aspecto trapezoidal (G-3); el resto de familias presentes en la Península Ibérica del suborden IOCHEIRATA, su forma es subrectangular en el infraorden HEMICTENATA (G-4) y oscila en los PANCTENATA desde estrechado hacia delante de los ojos en una pequeña capucha (cucullus), corta en los OLPIOIDEA (G-5) y más o menos alargada en los GARYPOIDEA (G-6, G-7), hasta ampliamente redondeado en la mitad anterior en los CHELIFEROIDEA (G-8, G-9).

Uno o dos pares de ojos simples se sitúan a ambos lados de la mitad anterior del escudo prosómico; más adelantados al borde anterior en la mayoría de las familias, más retrasado y sobre tubérculos oculares en algunos GARYPOIDEA (G-6, G-7). En algunas familias de CHELIFEROIDEA (G-8) los ojos están ausentes o reducidos a machas oculares. Asimismo, las especies de hábitat cavernícola presentan marcada recesión ocular que puede llegar a desaparecer totalmente en función de su adaptación al medio subterráneo.

La superficie del caparacho puede ser totalmente lisa o estar recubierta de gránulos más o menos densos e incluso desigualmente prominentes, y estar recorridas transversalmente por uno o dos surcos (G-6 a G-9)) con mayor o menor inflexión pero que no se corresponden con una verdadera segmentación. Los CHEIRIDIIDAE presentan una depresión elítica en la zona central de la mitad posterior del caparacho.

La línea media del borde es lisa en los CHELIFEROIDEA, con un surco más o menos marcado en los GARYPOIDEA (G-6, G-7) y en los OLPIIDAE (G-5) y denticulada o con una prominencia o epistoma en los CHTHONIOIDEA (G-3, G-10a, b, c) y en la mayoría de los NEOBISIOIDEA (G-4, G-10d, e, f, g). Los FEAELLOIDEA (ausentes de la fauna ibero-balear) presentan varios lóbulos frontales.

b) Los quelíceros

Los quelíceros (G-11, G-12) constan de dos artejos formando pinza que se sitúan en el frente del cuerpo y que se denominan dedo fijo y dedo móvil.

El dedo fijo ensancha hacia la base en una mano, que en posición dorsal se adorna con diversas sedas cuya cantidad y desarrollo es valioso considerar (G-11a). En posición ventral se halla el flagelo (G-12e, G-13a, b, c, d, e), en grupo de sedas rígidas en una o dos hileras de las que su número, inserción y aspecto tienen enorme importancia en la definición de familias y géneros: más complejo en los CHTHONIOIDEA (G-13a) y en los NEOBISIOIDEA (G-13b) (de 4 a 12 sedas), reducido en el resto (G-13c, d, e) de 1 a 4 sedas). El dedo fijo está además dotado de dos láminas, una en posición latero-externa o lámina externa (presente tan sólo en los PANCTENATA) y otra ventral-interna o serrula interna, unida tan sólo parcilamente en la porción basal en los HEMICTENATA (G-12h) y en su total longitud en los PANCTENATA, en éstos últimos, además, la lámina basal está muy ensanchada en una especie de velum.

El dedo móvil se halla también equipado con una serrula externa (G-12h), normalmente pectinada, equiparable en cierto modo a la del dedo fijo. En posición subdistal se halla una única seda, cuya mayor o menor cercanía al extremo del dedo es constante a nivel de infraorden. Asimismo, la presencia de numerosos dientes en el dedo móvil se halla tan sólo en los CHTHONIOIDEA (G-14a) y en los NEOBISIOIDEA (G-14b, c); en el resto de familias suelen estar reducidos a unos lóbulos distales (ls) (G-14d, e, f).

En el extremo distal del dedo móvil se halla una estructura transparente: la galea (ga) (G-14c, d, e, f) dónde desembocan los canales de las glándulas sericígenas y que en los CHTHONIOIDEA (G-14a) y NEOBISIOIDEA (G-14b) llega a estar sustituida por un simple y opaco tubérculo sericígeno (ts), mientras que en el resto puede alcanzar un desarrollo y complejidad importantes.

c) Los pedipalpos

Son los apéndices que adquieren un mayor desarrollo y se hallan culminados en una fuerte pinza, lo que acompañado de la ausencia de apéndice caudal, presta la principal característica a este grupo de arácnidos. Constan de seis artejos: coxa, trocánter, fémur, patela (taxonómicamente denominada "tibia" hasta recientemente) y una pinza articulada en dedo móvil y fijo, éste último basalmente ensanchado en mano (el dedo fijo se corresponde en otros Chelicerata con la verdadera tibia) (G-15, G-16).      

Las caras internas de los dedos están cada una armadas de una fila de dientes (G-18a), cuyo número y desarrollo tienen valor taxonómico. La mayoría de los CHERNETIDAE y algunos GEOGARYPIDAE presentan algunos dientes accesorios (da) (G-17c) a los márgenes de la fila dental. Los extremos distales de los dedos finalizan en fuertes dientes, atravesados o no por los canales de las glándulas de veneno (dv) (G-17a, b, c) que se inician en un pequeño ensanchamiento, expandido o no, denominado nodus ramosus, y desembocan en el extremo de los dedos, y cuya ausencia/presencia en ambos o uno u otro dedo es un carácter de la máxima importancia en la sistemática del grupo.

La pinza está dotada de tricobotrios, normalmente insertados sobre los dedos (G-18a) y raramente sobre la mano (CHTHONIIDAE (G-18c), SYARINIDAE (G18b), MENTHIDAE); el número usual es de doce tricobotrios, ocho sobre el dedo fijo y cuatro sobre el móvil, aunque en algunas familias de ambos subordenes las pinzas pueden estar sembradas de numerosos tricobotrios. Un tricobotrio doble (ds) (G-18c) se halla normalmente presente en el suborden EPIOCHEIRATA. La posición relativa de los tricobotrios, basada en una nomenclatura establecida por CHAMBERLIN (1931) (G-18a), define especies, géneros y hasta familias.

d) Las coxas

Las coxas del pedipalpo, también llamadas gnatocoxas o maxilas, son por delante ligeramente divergentes para alejar el complejo prebucal que precede a la verdadera boca que se abre en la base de dichas coxas. Las paredes de este complejo prebucal están constituidas lateralmente por propias coxas y por el rostro que actúa como techo. La forma y el número de sedas en el ápice de las coxas, así como la presencia y posición de una lirifisura maxilar es un carácter distintivo de importancia.                          

Uno de los caracteres que definen al suborden EPIOCHEIRATA es la presencia en uno o dos pares de coxas de un grupo de sedas ramificadas, denominadas espinas coxales (ec) (G-21). Asimismo, en algunos géneros de ese suborden está presente un tubérculo intercoxal (ti) (G-21), considerado por algún autor un vestigio de esternón, y que porta una seda en los TRIDENCHTHONIDAE y dos en los CHTHONIIDAE. En los machos de los CHELIFERIDAE las coxas del 4º par de patas suelen estar modificadas y presentar sacos coxales (G-2).

e) Las patas marchadoras

Las cuatro pares de patas (G-23a, b, c, d) se componen de coxa, trocánter, fémur (fe), patela (pa), tibia (ti) y tarso (ta), de los cuales la patela ha surgido recientemente como redenominación del fémur II al objeto de adecuar la terminología a su origen filogenético y mejor comparación con otros Cheliferata, y el tarso puede poseer un solo artejo o dos (ta I, ta II) (basitarso o metatarso y telotarso o tarso). El/los tarso/s pueden estar provistos en su cara externa de largas sedas táctiles (st) (G-23d), cuya presencia y posición es muy a tener en cuenta.

En el extremo de las patas (G-22) se halla el pretarso (pt) o unguitractor, un diminuto artejo portador de un par de uñas (uñ) lisas o dentadas y del arolio (ar), un órgano adhesivo transparente que facilita la progresión del animal y que, a diferencia del resto de famílias, en los PARAHYIDAE presenta expansiones distales; su longitud mayor o menor que las uñas determina en los PANCTENATA la pertenencia a los microordenes MESTOMMATINA o ELASSOMMATINA. De gran utilidad taxonómica es también la fisonomía de la seda subterminal (sst), que puede ser lisa, dentada y/o ramificada.

f) El opistosoma

El opistosoma o abdomen consta siempre de doce metámeros que, al menos dorsalmente, se distinguen fácilmente por sus placas tergales o terguitos que presentan frecuentemente acusada pigmentación. En algún CHEIRIDIIDAE tan sólo son visibles dorsalmente  diez terguitos, por adoptor posición ventral el 11º y el 12º. Las placas esternales, o esternitos, son bien reconocibles desde la 4ª a la 12ª. Las placas 12ª tergal y esternal forman el llamado cono anal, situado generalmente en el extremo del cuerpo y en posición ventral en los FEALLOIDEA y algunos GARYPOIDEA.

El área genital se halla localizada en los esternitos 2º y 3º, con leves o considerables diferencias entre los sexos según la familia a considerar. En los NEOBISIIDAE, por ejemplo, la distinción externa tan sólo puede efectuarse por medio de la quetotaxia, mientras que en el extremo de mayor complejidad, en los CHELIFERIDAE, los machos presentan los denominados órganos cilíndricos, u órganos  en forma de cuernos de carnero (G-2), que en reposo permanecen bajo la placa genital, aunque perceptibles, y una vez extendidos pueden rebasar la parte frontal del animal.

En la genitalia femenina se distinguen normalmente varia estructuras: entre las más importantes los gonosacos, espermateca, apodemas laterales y discos cribiformes, su presencia, aspecto y desarrollo son variables. En los machos, el atrium suele estar acompañado de sedas o grupos de sedas y presentar internamente diversas estructuras quitinosas características de la familia, especialmente en los CHERNETIDAE y CHELIFERIDAE.

La reproducción en los pseudoscorpiones se produce por transferencia indirecta mediante espermatóforos que el macho planta en el sustrato. La menor o mayor complejidad estructural de los bastones de espermatóforos y la ausencia o grado de eleboración de la danza nupcial están relacionadas con el grado evolutivo.

Dos pares de espiráculos respiratorios o estigmas traqueales (G-2), con los bordes esclerotizados o no, se abren en los extremos de los esternitos 3º y 4º.

Las placas tergales y esternales, que son independientes con la excepción de los FEAELLOIDEA en los que el terguito y esternito 11 están fusionados, se unen por medio de la membrana pleural, cuyo relieve puede ser liso, estriado o granulado y muy raramente con placas pleurales esclerotizadas.

Tanto los pedipalpos como el resto del cuerpo y apéndices pueden ser lisos o recubiertos de gránulos de mayor o menor uniformidad y desarrollo, así como de múltiples sedas de distinto aspecto, normalmente lisas en los CHTHONIOIDEA y NEOBISIOIDEA, dentadas y apicalmente ensanchadas o mazosas en muchos PANCTENATA.

Asimismo, diversos sensilos pueden estar presentes, generalmente en los dedos de la pinza y en las patas, así como diversas lirifisuras en distintas partes del cuerpo.

Todas estas estructuras tienen importante valor taxonómico.

Métodos generales

a) Captura

No se requiren utensilios especializados para la captura de pseudoscorpiones, aunque en función del método de búsqueda que se aplique y el hábitat dónde se realice se capturarán ejemplares de terterminadas familias sobre la base de su grado de adaptación. Los pseudoscorpiones suelen encontrarse en casi todos los nichos ecológicos, aunque en proporción discreta en comparación a otros grupos.

Para las especies de captura directa, como los lapidícolas, cavernícolas o antropófilas, entre otras, se requiere únicamente un pincel, unas pinzas suaves, un aspirador y unos tubos rellenos con alcohol de 70º a los que se introducen directamente los ejemplares.

Para la captura de especies que habitan en el musgo, detritus, hojarasca de los bosques o las endógenas se hace necesario el uso de tamices tipo Winkler y su posterior selección en embudos de Berlese. El mismo método se emplea para las especies que se hallan en las madrigueras de mamíferos, nidos de aves, establos, previa recogida de los residuos que cubren el suelo.

Asimismo, cuando es posible una segunda visita al lugar de recolección o estudios continuados en una misma zona es muy útil el empleo de trampas de caida a diferentes niveles del sustrato.

El empleo de mangas entomológicas o paraguas es adecuado para algunos géneros que en determinadas estaciones del año se sitúan en la parte alta de los arbustos y en las ramas de los árboles.

Las especies marcadamente alófilas pueden encontrarse, en función de su mayor o menor grado de adaptación, desde en los matorrales cercanos a la línea de costa o en las dunas hasta en las grietas de las rocas bañadas por el oleaje o incluso inundadas en los ciclos de la marea.

b) Conservación

Los pseudoscorpiones se conservan perfectamente en tubos de vidrio sumergidos en alcohol de 70º. Una etiqueta identificativa escrita en tinta china con los datos de la localidad, fecha y recolector, así como la referencia del necesario registro del investigador, se introduce en el mismo tubo a los ejemplares. La boca del tubo se tapa con una pieza de algodón hidrófilo bien ajustada. Se desaconseja el uso de tapones de goma o corcho, por su deterioro.

Varios tubos se introducen a su vez en recipientes estancos, que se cubren de alcohol de la misma graduación por encima del nivel de las bocas. La única precaución a tener en cuenta es mantener constante el nivel del líquido conservador, reponiendo las pérdidas por evaporación.

c) Estudio

Para el estudio de los ejemplares existen dos métodos de preparación: temporal o permanente. En cualquiera de los dos casos, dado que en este grupo es preciso un estudio integro de la totalidad del animal, se debe previamente separar algunos apéndices del cuerpo; de esta forma, se corta uno de los pedipalpos (del que asimismo se separa la pinza), un quelícero, una pata I y otra IV. Para las separaciones, que requieren algo de práctica, se utilizan minucias enmangadas.

Para una mejor observación, e independientemente del método que se utilice, es normalmente necesario, sobretodo con ejemplares grandes, someterlos a un cierto grado de tansparentado. Los productos más utilizados son el ácido láctico al 50-70% y el hidróxido potásico al 5%

El método temporal, el más sencillo y mayormente utilizado, conssiste en el examen directo de los ejemplares desde el tubo con alcohol donde se han mantenido conservados. A tal fin, se depositan unas gotas de glicerina (o el lactofenol de Amman) en el fondo de un porta-objetos excavado en las que se introduce el cuerpo del animal o las piezas para estudio con la orientación deseada y se tapa con un cubre. De esta forma ya se puede efectuar la observación directa al microscopio. Una vez terminada ésta, y lavado el ejemplar en alcoho, se introduce nuevamente en su tubo. Este método tiene la ventaja de que se puede disponer del animal para girarlo y observar detalles laterales.

En los preparados permanentes, una vez aclarado el animal con los productos arriba mencionados, se lava abundantemente con agua acética y se pasa por alcoholes de graduación creciente y xilol antes de fijarlo con Bálsamo de Canadá, líquido de André o de Swann, según la preferencia del investigador. Previamente, al cuerpo del animal se le practica un corte a lo largo de un lado de la pleura, de forma que la parte dorsal y ventral del opistosoma pueda abrirse como un libro. De esta forma, y junto con los apéndices orientados en la dirección deseada, se monta con unas gotas de líquido conservador en un porta excavado y se tapa con un cubre. Tiene el inconveniente de que las piezas quedan fijas y no pueden orientarse en sentido distinto del de montaje, así como el progresivo aclaramiento de las piezas y posible deformación por presión o alteración del conservante.